Hoy mi querido lunes comenzó con mucho sueño, así que decidí tomármelo con un poquito de humor. Husmeando por facebook llegué a una publicación del grupo de Rm Madera, Begoña Medina e Ivonne, tres encantadoras escritoras que administran el grupo: El baúl de los lectores y escritores. Dejo enlace por aquí por si se quieres pasar a conocerlo.
En la publicación pedía que le explicaran a los lectores el proceso que lleva publicar un libro. En cuanto la vi me puse a rememorar esos bellos momentos. Así que sin más dilación les voy a contar a todo detalles y con muchos olvidos (eso darlo por hecho), cómo vive un escritor indie su proceso de crear el libro hasta que sale a la venta.
1- El punto uno puede ser diferente para cada escritor. Cada uno tiene su técnica y su forma de inspirarse. En mi caso, los mejores homicidios para los personajes se me ocurren mientras estoy fregando los cacharros. Porque a nadie se le puede ocurrir una escena de amor mientras está murmurando entre dientes: ¡¿Dónde cojones está el mayordomo que hoy no vino a trabajar?!
Después recuerdas que eres pobre, y que el mayordomo sensual que limpiaba tus ventanas en pelotas era parte de un sueño erótico.
En otras ocasiones nos inspiramos con música, creo que casi todos los libros tienen su banda sonora en la cabeza del escritor. También están los que se inspiran leyendo, y los que se inspiran tanto leyendo que copian y pegan el trabajo de otros. A eso se llama plagio, es delito y si lo haces como persona vales poco o nada.
Para no seguir alargándome como los miembros viriles que tanto les gustan que se alarguen en las novelas, cochinotas, no vine aquí a hablar de penes sino del proceso de crear los libros. Vamos al punto número dos dejándome atrás muchos métodos de inspiración. Me cuentan los suyos en comentarios. 😋
2- Punto dos: los penes de los libros. 🤦♀️ ¿Ven lo que provocan? Quería decir los MAPAS. Sí, esos encantadores mapas que te traen de cabeza. En cuanto piensas en ellos te imaginas como Dora la exploradora y cantando: Soy el mapa, soy el mapa, sooooyyyy eeeelll maaaapa.
Si esto lo leíste cantando y meneando el trasero necesitas unas vacaciones. Si no hay presupuesto ni días libres para ello siempre puedes ponerte la película de Acuaman y babear un rato. No hay nada que Jason Momoa no arregle o quieras que te destroce. 😏😏😏 ¿Por dónde iba? Ah sí, por los buenos meneos que te puede dar ese Mapa.
Pues sí, mis queridos lectores, el mapita es esa fase de investigación, de creación de personajes, de trama, que conforme comiences la historia te pasarás por el forro y los personajes harán lo que a ellos les dará la gana. Porque sí, la culpa siempre es de ellos. Así que nada de culparnos cuando alguno muere, esos mamones llevan un homicida dentro y una brújula bajo el brazo que nunca apunta al norte.
3- Llegamos al punto número tres. Ese momento en que mueres por contar a alguien de qué va tu nueva novela. Comienzas por tu familia, que después de días hablando de lo mismo te ignoran y hasta te miran feo. Te preguntan si no tienes casa, o en casos más amenazantes te mandan a la mierda, donde vas de forma obediente y te pones a escribir. Son meses de ilusión, bloqueos, de nuevo ilusión, rezos a Lucifer porque no aparezca una nueva idea que te haga dejar de querer escribir la novela en la que estás, aparece esa nueva idea, te cagas en todo lo malo, haces unos apuntes e intentas ignorarla, continúas la escritura buscando tiempo donde no existe y no fue inventado, los nuevos personajes de esa idea te hablan cuando te vas a dormir y te dejan la noche con los ojos como un búho. Después cuando piensas que lograste apartarlos y el sueño te rinde aparece de nuevo Jason Momoa. Te dice al oído: úsame de inspiración, mira qué brazotes para cargarte y no romperme las piernas en el intento. ( Asúmelo, necesitas un tractor para que te levanten, pero así estás divina de la muerte) Despiertas una hora después y sientes la humedad… ¡Oh, Jason, mi empotrador! Ni lo sueñes, pervertida, eran tus babas en la almohada.
A todo esto, ¿no hablábamos del proceso de escribir? Ah sí, ya me centro. Pues por dónde iba… varios meses después dependiendo de la longitud y los músculos del Momoa, llegamos a poner la palabra fin.
4- Punto cuatro, el descanso correspondiente para olvidarte un poco de la trama y su corrección. Ahora toca hacer los cambios que fuiste apuntando conforme los personajes se pasaron de mamones y te trastocaron el maravilloso mapa. Te obsesionas con los cambios, días y más días, semanas. Terminas y ¿qué? Pues ya sabes a volver a comenzar y a leer todo de nuevo. Quitas comas, las pones, las vuelves a quitar. Descubres que en los cambios se te quedó una palabra en mitad de una frase que ya estorba. La quitas, tienes sueño, te das cuenta que al final la palabra era correcta y la vuelves a poner. Dejas de estar segura y comienzas a leer desde el principio. Si eres de los afortunados que los libros te dan para algo más que para el paquete de pipas, contratas un corrector que te encontrará fallos sobre los fallos y hasta en frases que no recordabas haber escrito. Vuelves a leer, arreglas, pones fin. Dos días después comienzas de nuevo porque… porque sí, cojones, porque es tu libro y quieres que esté bonito. Porque a los autores indies no nos valoran, porque quieres que lo hagan, porque pones toda tu jodida ilusión en ello, pero como no publicas con una editorial, resulta que eres malo.
5- En este punto les voy a resumir el proceso de publicación, desde que llegas con ilusión, hasta que terminas presa en el sanatorio mental.
- Discusión con la sinopsis que termina costando más que escribir el libro.
- Hacer la portada y maquetar.
Cuando comienzas ese último proceso llegan las migrañas por no dormir bien, no comer bien, por querer sacar tiempo para subirlo a Amazon.
- Y ahí llega Amazon con sus problemas, te pones un copazo al lado de la compu y le hablas a la pantalla como si te escuchara. Le cuentas mil maneras de matarla, todo falso, 🤷 si te la cargas ya no tienes con qué escribir. Te secas las lágrimas de frustración con ayuda del copazo, sin hacerle caso a Amazon que te dice tómate un cafecito mientras esperas. Tal vez por eso el mamón toma venganza. Una vez todo está listo, 😍 pasa a la revisión y ellos deciden que hay algo que está mal. Miras el archivo de arriba a abajo, de delante hacia atrás y el error no está por ningún lado. Les escribes y ellos insisten en lo suyo con un copia y pega de respuesta. Vas por el quinto copazo y ya comienzas a ver unicornios, pero continúas, porque eres así de luchadora, de imbécil 😂 porque la verdad sea dicha. Tras varias maldiciones y parecer esquizofrénica frente al ordenador, copias todo el archivo, abres otro con las mismas dimensiones y pegas. Te aseguras de que todo está como antes y lo subes a Amazon con otro nombre distinto. 🤔 Te llevas la sorpresa cuando Bum, lo aceptan, todo perfecto. 🤦♀️ Y te quedas con cara de gilipollas, porque era el mismo archivo solo lo cambiaste de lugar y de nombre. Como los copazos ya te afectan, de manera general ya te da la risa floja y son las cuatro de la mañana, así que decides caer en coma profundo.
- Ya sabes que tu libro está publicado, lo amas, es una maravilla, lo anuncias a bombo y platillo. Sueñas con eso, es hermoso. En tus sueños ves las descargas, las ventas, los lectores emocionados por leerlo. Te despiertas mirando a la almohada de reojo en plan: No me toques, soy famosa. Agarras el teléfono y esperas que cargue la página de Amazon, te preparas para tener un orgasmo mental y no ponerte a dar gritos a las seis de la mañana... (Dicho sea de paso con los ojos pegados y sin dormir apenas nada), la página se abre y ni Dios se descargó el libro y menos lo compró. No te desanimas y lo sigues anunciando, vendes uno. ¡Qué emoción! Zas, pirateado. Si lo leen así o no, no lo sé, pero ahí finaliza el tiempo arañado de donde fuera, los sacrificios, los dolores de cabeza, el olvidarse de comer (eso es lo peor, con lo que me gusta comer), el estrés y los sueños rotos. Vamos, que cuando pienso en publicar en lugar de hacerme ilusión paso por un mes de depre que no hay quien me aguante.
Y hasta aquí el diario de esta lectora indie en apuros. Pueden contarme sus experiencias, desahogarse y llorar conmigo. Los dejo, hasta la próxima entrada. Ya saben, pueden seguirnos, leernos, mis libros están en Amazon, mamones. ¡Qué me lean, cojones!
Dicha las amenazas, fin del comunicado.
Muy buen resumen, casi me deprimo... menos mal que está Momoa y su pene y sus brazos y todo eso. Qué mirada tiene el cabrón!!! Muy buena entrada, la del post, no la de Momoa que ni idea tengo... jaja.
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BorrarLuz Maestre11 de marzo de 2019, 11:45
Te quedaste atrapada en la foto de Jason Momoa y lo sabes. No hay que deprimirse, lo tomamos con buen humor que es más divertido.
Ja, ja, ja, eres buenísima Luz.
ResponderBorrarO malísima, todo depende de por dónde lo miremos. Gracias por leer, Sandra. Imagino que en algunos puntos te sentiste identificada.
BorrarMe parto!! Un pene?? Y luego me pones a Momoa y casi me quedo ahí privada, digo leyendo tu entrada jajaja Muchas gracias hermosa!! Tu entrada un puntazo como siempre. Nuestro día a día como Autopublicados.
ResponderBorrarFue un grave error poner la foto de Jason Momoa, ahora me doy cuenta. Se quedaron en la foto y lo que continuo al texto fue un bla, bla, bla. 😛 De nada Begoña, un placer mencionarlas con todo el trabajo que hacen a diario es vuestro grupo. ❤️
BorrarMe cago de risa con tus post y con el reflejo de mi corta travesía en mi plan indie... Y Momoa me distrajo, para qué lo niego!
ResponderBorrarSi no te he leído es porque necesito saber en qué novela no has matado a los personajes, tengo miedo! Es que yo tengo corazón de pollo jajaja
Mi querida María Buga, ya eres lectora fiel de este loco blog, te agradezco mucho. Ni caso hagas a lo que digan las malas lenguas, no voy matando personajes. Esto es cría mala fama y échate a morir. 😂
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